Hoy, un domingo (más) de ibuprofenos, resaca y cocacola me da por preguntarme qué tiene qué tendrá esa fascinante dama que es la noche.
Repasaba una web de estas que sacan fotos de la gente de fiesta cruzando los dedos para que no hubieran pillado- mierda, mierda, mierda- y lo único que tenían en común todas esas personas era una cosa, la sonrisa. Y es que efectivamente, señores y señoras, de noche somos más felices...o lo que es más importante, lo parecemos.
Mucho tienen que ver los vodkas que llevamos a cuestas y mucho tiene que ver la sensación de haber destrozado el corsé que nos colocamos cada lunes por la mañana, porque no nos queda más remedio que cumplir las normas. Pero el viernes llega todas las semanas, y oscurece, y ya la hemos liado. Nuestras mejores galas y el todo vale, tentador.
Y la noche, es territorio de solteros, de emparejados frustrados y de ninguno de los anteriores arrastrado por alguno de estos.
Lo importante, lo más importante es no llevar nunca mechero.
Repasaba una web de estas que sacan fotos de la gente de fiesta cruzando los dedos para que no hubieran pillado- mierda, mierda, mierda- y lo único que tenían en común todas esas personas era una cosa, la sonrisa. Y es que efectivamente, señores y señoras, de noche somos más felices...o lo que es más importante, lo parecemos.
Mucho tienen que ver los vodkas que llevamos a cuestas y mucho tiene que ver la sensación de haber destrozado el corsé que nos colocamos cada lunes por la mañana, porque no nos queda más remedio que cumplir las normas. Pero el viernes llega todas las semanas, y oscurece, y ya la hemos liado. Nuestras mejores galas y el todo vale, tentador.
Y la noche, es territorio de solteros, de emparejados frustrados y de ninguno de los anteriores arrastrado por alguno de estos.
Lo importante, lo más importante es no llevar nunca mechero.